El mundo ha cambiado, já!
Por desgracia ha cambiado bien poco…guerras movidas por el fanatismo, luchas de poder, persecución y aniquilación de lo diferente. La ventana al mundo del siglo XXI guarda cierto paralelismo con la del siglo IV d.c.
La religión sigue siendo un arma con la que luchar. Tal y como refleja Amenábar en su película, lo que antiguamente eran piedras hoy son bombas. La defensa de los ideales es lícita siempre y cuando no dañes a terceros, el problema está en considerar que esas personas se merecen tu respeto.
Gracias a la magistral obra de nuestro más célebre director español, Alejandro Amenábar, el espectador tiene la oportunidad durante dos horas de asomarse al mundo antiguo, de descubrir las barbaridades que en él se hicieron y de tratar de entender por qué el ser humano actúa movido por el fanatismo.
Pero no todo es religión…por encima de todo surge la figura de una mujer, Hipatia. Hija de Teón, último director de la biblioteca de Alejandría, Hipatia vivió durante el siglo IV de nuestra era, momento en el que se inicia la decadencia del Imperio Romano y el mundo cambia hacia un nuevo orden. Astrónoma, matemática y filósofa, Hipatia fue una destacada científica y un símbolo de tolerancia en su Alejandría natal. Pese a que sus trabajos científicos se perdieron, la historia nos ha devuelto el retrato de una mujer fuerte que dedicó su vida a la búsqueda de la verdad. Una mujer que no daba nada por supuesto, una mujer que se preguntaba, cuestionaba y negaba las verdades de aquellos que pensaban tener el poder y cuya palabra era la única válida.
Si tengo que destacar algo por encima de todo, si hay algo que me impactó sobre manera al ver la película, no dudaría en mencionar el momento en el que se produce el asalto y destrucción de la biblioteca de Alejandría. Gran cantidad de obras se perdieron aquel día, pobres insensatos aquellos que no sabían lo que hacían… En esta escena, no hay sangre, ni espadas, pero se refleja magistralmente hasta dónde puede llegar el ser humano, capaz de destruir su historia, aquella que lo definirá como hombre. Miles de papiros vuelan por los aires, sucumbidos por las llamas, bajo la mirada atroz de la barbarie.
Gracias a cintas como Ágora el cine cobra vida propia. Esperamos con ansias el nuevo proyecto de Amenábar, diferente a todo lo anterior, pero manteniendo su espíritu.
A partir de hoy cuando mires al cielo, verás algo más que estrellas…

Estimada señorita:
Es mi ilusión invitarla a que siga a lo largo de estas semanas, a través de mi humilde blog (www.molestoluegoexisto.blogspot.com), el ensayo que realizo acerca de la dulce obra escrita por el genial Saint Exupery; El Principito. Esta breve creación tiene mucho de profundo. Pero no se trata de una profundidad plomiza, suprametafísica o hiperintelectual, ¡para nada! Todo lo contrario, el mensaje del principito es sencillo, directo y preclaro.
Mi objetivo es que juntos saquemos el máximo jugo a la brillante creación del francés… sin duda esta apasionante labor nos servirá para alegrar nuestros espíritus y crecer un poquito más.
Un animoso saludo desde la isla de Gran Canaria.
PD: Por cierto, el valor histórico de la última película de Amenábar es muy discutible. Ahora bien, desde un punto de vista artístico y propagandístico es muy buena.